Una cojera en perros o gatos requiere revisión veterinaria cuando es intensa, aparece después de una caída o golpe, impide apoyar una pata, provoca dolor evidente o no mejora con reposo. También conviene consultar si la cojera se repite, empeora, aparece acompañada de inflamación o afecta a un cachorro, un gatito, un animal senior o una mascota con problemas articulares previos.
La cojera indica que el animal está modificando su forma de caminar porque siente dolor, debilidad o dificultad para mover una extremidad. Puede deberse a una herida en la almohadilla, una uña rota, una contractura, artrosis, una lesión muscular o articular, una luxación, una fractura o un problema neurológico.
Si tu perro o gato cojea y no sabes cuál es la causa, una consulta veterinaria en Benissa permite valorar la intensidad del dolor, localizar la zona afectada y decidir si necesita reposo, tratamiento o pruebas de diagnóstico por imagen.
Señales de alarma ante una cojera
Debes solicitar atención veterinaria cuanto antes si observas alguno de estos signos:
- No apoya la pata o la mantiene levantada continuamente.
- La cojera ha aparecido después de una caída, golpe o atropello.
- Existe dolor intenso, llanto, temblores o rechazo al movimiento.
- La extremidad está hinchada, deformada o en una posición anormal.
- Hay una herida, sangrado, una uña arrancada o un objeto clavado.
- Arrastra una o varias patas.
- Pierde el equilibrio o tiene dificultad para levantarse.
- Presenta fiebre, apatía o pérdida de apetito.
- La cojera empeora o se repite con frecuencia.
- Es un cachorro, un gatito o un animal senior.
Una cojera repentina sin apoyo, acompañada de dolor, inflamación, inestabilidad o deformidad, puede estar relacionada con una fractura, luxación u otra lesión importante. En estos casos, evita que el animal camine y pide valoración veterinaria.
¿Cuándo puede observarse una cojera leve?
Si la cojera es leve, tu mascota apoya la extremidad, mantiene un comportamiento normal y no ha sufrido un traumatismo, puedes limitar temporalmente su actividad y observar su evolución durante las siguientes horas.
Evita carreras, saltos, juegos intensos y escaleras. En perros, realiza únicamente salidas cortas con correa para sus necesidades. En gatos, intenta mantenerlos en una habitación tranquila, sin acceso a muebles altos o lugares desde los que puedan saltar.
Solicita revisión si la cojera no mejora claramente en 24 horas, reaparece al retomar la actividad o aparecen dolor, inflamación, decaimiento o dificultad para apoyar. No administres ibuprofeno, paracetamol, aspirina ni otros medicamentos humanos, ya que pueden resultar tóxicos para perros y gatos.
Causas frecuentes de cojera en perros y gatos
Las causas de una cojera varían según la edad, la actividad, la extremidad afectada y la forma en que ha comenzado. Entre las más habituales se encuentran:
- Heridas, cortes o cuerpos extraños en las almohadillas.
- Uñas rotas o demasiado largas.
- Contusiones, contracturas y lesiones musculares.
- Esguinces y lesiones de ligamentos o tendones.
- Luxaciones y fracturas.
- Artrosis y enfermedades degenerativas de las articulaciones.
- Displasia de cadera o de codo.
- Lesiones de rodilla, como problemas del ligamento cruzado.
- Enfermedades de crecimiento en animales jóvenes.
- Problemas neurológicos o de columna.
Cuando la cojera es persistente, recurrente o afecta a la movilidad, puede ser necesaria una valoración especializada de ortopedia y traumatología veterinaria para estudiar huesos, articulaciones, músculos, tendones y ligamentos.
Cómo revisar la pata sin hacerle daño
Si tu mascota está tranquila y no muestra dolor intenso, puedes observar la extremidad sin forzarla. Revisa visualmente las almohadillas, los espacios entre los dedos y las uñas para detectar cortes, espigas, cristales, inflamación o una uña rota.
No intentes estirar, flexionar o recolocar una articulación dolorida. Un animal con dolor puede reaccionar de forma defensiva, incluso si normalmente es dócil. Si observas una deformidad, una herida profunda o un objeto clavado, no lo manipules y acude al veterinario.
Grabar un vídeo de tu perro o gato caminando puede ayudar durante la consulta, ya que algunos animales disimulan la cojera o se mueven de manera diferente en la clínica.
¿Qué pruebas pueden ser necesarias?
El veterinario observará cómo camina el animal y realizará una exploración para localizar el origen del dolor. Evaluará huesos, articulaciones, músculos, tendones, ligamentos, almohadillas y uñas, además de comprobar la movilidad y, cuando sea necesario, el estado neurológico.
Si existe sospecha de fractura, luxación, artrosis o lesión ósea, puede recomendarse una radiografía veterinaria para estudiar la cojera. Esta prueba permite valorar huesos y articulaciones y detectar cambios que no son visibles durante la exploración externa.
En lesiones complejas, problemas articulares, traumatismos de columna o casos que necesitan una planificación quirúrgica detallada, puede ser útil un TAC veterinario para obtener imágenes en cortes y estudiar con mayor precisión la zona afectada.
Según los síntomas y el historial, también pueden ser necesarios análisis de sangre, ecografía, estudio neurológico u otras pruebas para descartar enfermedades inflamatorias, infecciosas o sistémicas.
Tratamiento y control del dolor
El tratamiento depende de la causa. Una lesión leve puede requerir reposo y medicación veterinaria, mientras que una fractura, una luxación o una lesión ligamentosa puede necesitar inmovilización, rehabilitación o intervención quirúrgica.
El dolor debe tratarse con medicamentos adecuados para la especie, el peso, la edad y el estado de salud del paciente. El servicio de control del dolor veterinario permite adaptar la analgesia y el seguimiento a cada caso, especialmente en lesiones traumatológicas, artrosis o dolor crónico.
Cuando existe una fractura, una lesión articular grave o una alteración que no puede resolverse con tratamiento conservador, puede ser necesaria una valoración de cirugía ortopédica y traumatológica veterinaria.
Cuándo pedir cita en Benivet Benissa
Pide cita si tu perro o gato no apoya una extremidad, siente dolor, presenta inflamación, ha sufrido un golpe, arrastra una pata o tiene una cojera que dura más de 24 horas, empeora o reaparece con frecuencia.
En Benivet Benissa podemos realizar una exploración locomotora y valorar si necesita radiografía, TAC, control del dolor, tratamiento traumatológico o seguimiento. Una revisión temprana ayuda a evitar que el animal compense la lesión y sobrecargue otras extremidades.
Si tu perro o gato cojea y vives en Benissa, Calpe o la Marina Alta, puedes contactar con Benivet Benissa para pedir una revisión veterinaria.
Benivet Benissa
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